Hemingway, de libro

La figura de Ernest Hemingway va mucho más allá de la del escritor al uso. Dada su tremenda trayectoria vital y sus relaciones con todo lo relativo a la cultura de la parte de siglo XX que decidió vivir, le convierten en un icono. Positivo o negativo, según la óptica del espectador que lo evalúe. Por descontado, sin su producción literaria no estaríamos hablando de una personalidad tan relevante. Sus inicios en Europa, su relación con el entramado cultural parisino de Gertrud Stein, su participación en la Gran Guerra, sus heridas… Contribuciones al mito, al macho, al hombre de acción que ha quedado en el recuerdo insisto, por encima del escritor.

Sus cuentos y novelas han sido fuente de inspiración o, directamente de adaptación de muchos momentos memorables del cine como su cuento The Killers o su novela El viejo y el mar por poner dos ejemplos claros.

De lo que voy a hablar aquí no es de su obra, conocida por todos los que hayáis hecho click y estéis leyendo estas líneas, sino de libros que versan o fabulan sobre él. Tenemos así al escritor escrito. Espero poder expresarme correctamente. Las sugerencias que os traigo no son biografías ni cúmulos de anécdotas si no libros que he ido coleccionando por la perspectiva que, cada uno a su manera, aportan sobre su volcánica personalidad.

Sabemos que era aficionado al riesgo, a la caza, a ver las balas pasar cerca e incluso a recibir una, definitiva, por propia voluntad y de su mano. También sabemos que fue excesivo con la bebida, el amor o el famoseo. No parece pues un dechado de virtudes y tal vez, en estos tiempos, no se le valoraría igual a nivel personal que no literario. Es un paradigma machista si queréis pero que responde a los condicionantes y realidad de la época que vivió y retrató.

Entrando en materia de las referencias literarias que os traigo, hay dos semblanzas muy pegadas al día a día de su forma de vida. Una publicada por Muchnik Editores en 2001 Retrato de Hemingway de Lillian Ross en el que la autora nos presenta un artículo para The New Yorker que se publicó en 1950 y que, a pesar de su aparente candidez, generó mucha polémica. Se expresaban algunos lectores escandalizados diciendo que si Hemingway era realmente así, la revista no debía haber publicado la pieza… No hay peor ciego que el que no quiere ver, a esas alturas cualquiera con un poco de interés en la vida y obra del autor debía haber deducido como era el hombre. El libro recoge dos textos más ya que de ahí surgió una duradera amistad.

HemingwayFloriditaLaHabanaEl otro es Hemingway de Fernanda Pivano, número 34 de la Colección Andanzas de Tusquets Editores. Pivano fue muy amiga y colaboradora de nuestro protagonista y nos cuenta una biografía poco convencional basada en sus recuerdos y en las historias que él le contó en sus largas charlas y años de relación.

Cambiando de tercio y de enfoque nos vamos a una pieza muyoriginal publicada por Paidós en 2007. Escrita por Kik Curnutt y con prólogo de Updike, se nos presentan unas imaginarias conversaciones con Hemingway que se leen en media hora pero que tienen el valor de la imaginación aplicada al servicio del fetichismo. Si no hay más que encontrar y contar, nos lo imaginamos y lo escribimos. Así debió pensar Curnutt al crear este pequeño y raro tesoro.

Parecido planteamiento debió hacerse Leonardo Padura al encarar la escritura de Adiós Hemingway. Para mi gusto una gran aunque breve novela en la que el escritor cubano nos recrea a través de las pesquisas de su investigador Mario Conde, no confundir con el de la gomina, los últimos días del escritor americano en la Finca Vigía, su residencia cubana. Está publicada también por Tusquets y se mantiene viva en su catálogo así que ya tardáis en haceros con ella. Es de las pocas veces que me he encontrado una mezcla de novela de detectives con una pseudo biografía. Padura tiene la habilidad de hacerlo estupendamente como hizo en la posterior El hombre que amaba a los perros con Trotski y Mercader, su verdugo.

HemingwayFitwayDejo para el final una verdadera sorpresa y un muy grato hallazgo, dos en uno. Se trata de un libro convencional de los de gran formato que se suelen dedicar a actores o artistas pero lo llamativo está en la calidad del texto y las imágenes y, sobre todo, en su precio. Si no recuerdo mal me costó menos de seis euros a precio editor, no de saldo. Es indispensable para los interesados en Hemingway como icono del siglo XX. Vamos, a mí me lo parece. Os dejo la imagen más abajo. El autor es Jean-Pierre Pustienne y la editorial Fitway. No recuerdo quien lo distribuía en España. El caso es que lo vi y lo cacé al vuelo.

Concluyendo, libros sobre un autor indispensable desde diversos ángulos, amado y odiado, respetado y repudiado, tanto en vida como ahora, cincuenta años después de su voluntario adiós, que no «Adiós a las armas»… las empuñó hasta el final.

José A. Valverde

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