Trilogía Victoriana 3 de 3: El mapa del caos

Con esta obra culmina la Trilogía Victoriana de Félix J. Palma. Ignoro si el autor conocía de antemano cuál iba a ser el final de estas más de seiscientas mil páginas cuando empezó a escribir la primera palabra –me refiero a la obra completa– y, sin embargo, alabo el modo en que, a lo largo de sus volúmenes, ha conseguido hilvanar cada una de sus historias y vertebrar todas ellas en un único y sólido argumento. Por supuesto, siempre hablo desde la visión del humilde lector, aquel que desconocía al autor cuando se sumergió por primera vez en su mundo. Y de eso hace más bien poco tiempo. He apreciado una notable evolución hacia el steampunk en el cierre de la trilogía. Con El mapa del caos, Félix J. Palma, despliega sus artes para describir un mundo retrofuturista con amplios horizontes y sobrados detalles, dejando siempre libre una de sus paredes para que la imaginación pinte sobre ella sus sueños y desbarate hipótesis. Pero diría que esta es, de las tres novelas que componen el grueso de la obra, la que más rebosa en aspectos de ese género –o subgénero, dependiendo de quien califique– y lo hace desde el comienzo, creando un pequeño caos que resulta vertiginoso y confuso al principio, pero cuyo misterio –como todos los que muestra el autor– acaba siendo factiblemente desvelado. Si en las dos novelas anteriores todo, o casi todo, el protagonismo recaía sobre el escritor H. G. Wells, ahora lo reparte sobre otros renombrados de la época como Lewis Carroll o Arthur Conan Doyle, sin dejar, por supuesto, de lado a Gilliam Murray –o Montgomery Gilmore, o el Dueño del tiempo, llámesele como guste– o a su esposa Jane, menos en la sombra que nunca y con un protagonismo fuerte pero sutil. La historia de esta novela es quizá la más intrincada y compleja de las tres, llena de deducciones cuánticas y matemáticas, de fórmulas e hipótesis, de mundos diversos dispersos a lo largo de infinitos universos, cada cual más variopinto e increíble. Una novela que toma, con referencia simbólica, la figura de otra de las novelas de Wells, en este caso de El hombre invisible, y que, no obstante, no deja de homenajear con una leve pincelada en este magnífico lienzo a La isla del doctor Moreau, del mismo modo que la aparición de Doyle obliga al homenaje de su detective, tal vez el más aclamado de la literatura. La trilogía tiene un cierre con clímax álgido y, a mi parecer, acertado. Todas las piezas, de esta y sus predecesoras novelas dentro de la trilogía, acaban encajando aún con mayor precisión. Como si las respectivas resoluciones de El mapa del cielo y El mapa del tiempo sólo fueran una pieza más del puzzle que componen las tres novelas y que acaban de cuadrar en El mapa del caos. Para terminar, me pareció una oda casi mágica a la imaginación, al acto de soñar y a la propia tarea de crear. Félix J. Palma desgrana entre las líneas finales su amor por la literatura, su pasión por pintar con palabras, y realza el valor de la escritura a un digno pedestal. Un digno cierre. Un broche final que no defrauda. Ahora toca esperar con que nueva obra nos sorprende este autor en el futuro.

Víctor Morata Cortado

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EL MAPA DEL CAOS de Félix J. Palma / Colección: Trilogía Victoriana / Editorial: Plaza & Janés / Género: Novela / 672 páginas / ISBN: 9788401343452 / 2014

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