“Lo que voy a hacer con mi vida”

Hace más de cien años, en 1897, un despechado Gustav Klimt (Viena, 1862-1918) fundó un grupo artístico vanguardista con la intención de separarse de los ya establecidos, y así equiparar el nivel de producción en el arte y la artesanía de su Austria natal al de otros países europeos. El estilo que predominaba, al que se bautizó posteriormente como “estilo secesión vienesa”, era muy cercano al art nouveau. Todos tenemos en la mente, por ejemplo, el impresionante “El beso” del propio Klimt, donde una pareja besándose parece emerger de un campo floreado, entre un manto de colores dorados, decorado luminoso y espléndido. El erotismo , es un erotismo onírico, lujoso, innovador… muy innovador en su tiempo.

El beso (Gustav Klimt, 1907-1908)

El beso (Gustav Klimt, 1907-1908)

En la época de Klimt todo giraba en torno a unas prioridades –no tan distintas a las de ahora-, pero pocos se atrevían, o estaban capacitados, para tasar lo artístico, lo realmente artístico: lo bueno. Hoy tenemos opiniones para todo y para todos. Somos expertos a un golpe de clic. Una sola mirada a internet y nos creemos con la facultad todopoderosa de ser conciencia y verdugo de lo que vemos. Ni tan siquiera nos molestamos en pensar. No hay excepciones en la ignorancia, que diría el gran Pozas¿Por qué no se cuestiona lo cuestionable? ¿Por qué se permite hacer política del arte? Para (casi) el artista completo, ¿es necesario el esperpento como medio para evolucionar lógica y necesariamente como “ser creativo”?

Cuando, ya sea por casualidad o por propia búsqueda, me encuentro con un artista rompedor, o con un grupo artístico vanguardista y rompedor, o con una obra (sea del género que sea) original, vanguardista y rompedora, siempre termino encantándome con la providencia y pidiéndole a la misma que deje en paz a ese artista, a ese grupo o a esa obra, por lo que pudiera pasar.

Hace muy poco me ha ocurrido esto con una obra de teatro (lo del encantamiento y encontrarme con una obra original, vanguardista y rompedora). Se trata de la pieza “Lo que voy a hacer con mi vida”, una comedia con tintes dramáticos del dramaturgo Nacho del Valle, dirigida por Roberto Terán y que se representará para el resto de los mortales en la sala Off de La Latina, en Madrid, a partir del próximo viernes 3 de Abril.

Esta es la sinopsis de la obra:

«Lo que voy a hacer con mi vida es una comedia sobre las decisiones personales, profesionales y (oh, no) existenciales. Y es que la vida se escapa rápido, hagas lo que hagas.

¿Cuántos amigos tienes en el Facebook? Porque ya hemos aprendido que no somos nadie si nadie nos escucha… Pero, ¿cuántos tienes de verdad? Amigos de los que encajan en tus planes, claro. Y en el trabajo: ¿Sabes ya lo que quieres ser de mayor?

Nuestros protagonistas buscan tener una vida tan épica como la de las bacterias de los yogures.»

Al igual que ocurrió con Klimt y la “secesión vienesa”, Nacho del Valle, Roberto Terán y compañía, “están” y “se quedan”… para hacer historia…

De Cebrián e Illescas

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