Entremés de «El hombre de hielo» de Haruki Murakami

«—¿Por qué? —le pregunté—. ¿Por qué no hablas nunca de tus cosas? A mí me gustaría saber más cosas sobre ti. Dónde has nacido. Quiénes son tus padres. Cómo te has convertido en un hombre de hielo.

El hombre de hielo se me quedó mirando unos instantes a los ojos. Luego, sacudió la cabeza despacio.

—Es que yo no lo sé —dijo el hombre de hielo con tono calmado, pero resuelto. Y exhaló una compacta y blanca nube de aliento—. Yo no tengo pasado. Yo conozco el pasado de todas las cosas. Conservo el pasado de todas las cosas. Pero en mí no hay pasado. No sé dónde he nacido. No conozco el rostro de mis padres. Ni siquiera sé si realmente los he tenido. Ni siquiera sé cuántos años tengo. Ni siquiera sé si, en verdad, tengo edad.

El hombre de hielo estaba solo como un iceberg en medio de las tinieblas.

Y yo me enamoré profundamente del hombre de hielo. Y el hombre de hielo amaba, simplemente, a mi yo del presente, sin pasado, sin futuro. Y yo amaba al hombre de hielo del presente, sin pasado ni futuro. Era maravilloso. Incluso empezamos a hablar de casarnos. Yo acababa de cumplir veinte años. Y el hombre de hielo era el primer hombre de quien me enamoraba en serio en toda mi vida. Qué significaba amar al hombre de hielo era algo que yo, en aquellos momentos, no podía ni imaginar. Pero creo que, aunque hubiera estado enamorada de otra persona, tampoco lo hubiera sabido.»

El hombre de hielo (Koriotoko, Haruki Murakami, 1996)

Haruki Murakami nació en Kioto, Japón, el 12 de enero de 1949. Es escritor y traductor japonés de novelas y relatos. Posee un estilo propio que destaca por su aspecto surrealista enfocado sobremanera en conceptos como la soledad y la alienación. Es uno de los eternos nominados al Premio Nobel de Literatura, siempre a las puertas del premio. Sin embargo, otros premios como el Franz Kafka, el Jerusalem o el Internacional Cataluña no se le han resistido. Desde joven, Haruki Murakami siempre ha estado muy influido por la cultura occidental, sobre todo en lo concerniente a literatura y música. Estudio literatura y griego en la Universidad de Waseda (Soudai), donde conoció a Yoko, su esposa. Se introdujo en el mercado laboral como vendedor en una tienda de discos y, antes de terminar sus estudios, abrió el Peter Cat, un bar de jazz en Kokubunji, Tokio. Lo cerró en 1981. Cinco años más tarde, el éxito de su novela Norwegian Wood (Tokio Blues), le permitió dedicarse a la escritura por completo. Desde entonces y hasta 1995, año en que regresó a Japón, vivió en Europa y Estados Unidos. Como traductor, la influencia de algunos autores traducidos por él –como Raymond Carver, Francis Scott Fitzgerald o John Irving– se deja notar en sus obras. Él mismo los considera maestros y de ellos se nutrió para dar a luz a sus obras. Muchas de sus novelas, como anécdota, poseen títulos de canciones occidentales. Aficionado tardío al deporte –participa en maratones y triatlón–, también ha escrito un ensayo sobre el tema. Se le conoce por obras tales como: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (Sekai no owari to hādoboirudo wandārando, 1985), Tokio Blues [Norwegian Wood] (Noruwei no mori, 1987), Al sur de la frontera, al oeste del sol (Kokkyō no minami, taiyō no nishi, 1992), Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Nejimaki-dori kuronikuru, 1995), Kafka en la orilla (Umibe no Kafuka, 2002), After Dark (Afutā Dāku, 2004) o Sauce ciego, mujer dormida (Mekurayanagi to nemuru onna, 2009).

 

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