La crónica

468272_159085660927987_2085936757_oCinco millones y medio de personas sin trabajo…¡indignante! Me hubiese gustado comenzar la crónica de esta manera:

“En Madrid se respiraba el almizcle propio de la bohemia literatura. Libreros, editores, escritores, poetas, soñadores, felices amantes,…, todos acaramelados con el olor dulzón a libro nuevo y viejo.

A la capital fui con la “esperanza”, acompañando a muchos amigos, divagando y viajando con la ilusión y los sueños. Mi pequeño saltamontes, la “esperanza”, a veces mi querido lazarillo. Entre los dos fuimos capaces de recordar miles de anécdotas que ni tan siquiera salieron de nuestros bolsillos, era la hilera de casas enguatadas de papel lo que nos hacía ver millones de arco iris en el cielo…Madrid estaba vestida de magia, …¡qué bonita estaba Madrid!

Cuando me adentré en el Real Parque, en busca de un poco de inspiración, me encontré de soslayo, debo reconocer que intencionadamente, con el justo “Panteón” de los ángeles. Allí estaba yo, con mi futuro amarrado en mis sueños, ese amor que nunca me abandonará, mareando al mismísimo Ángel Caído del Retiro, dándole vueltas con nuestros besos al aire.., mi futuro y yo. Es cierto eso que dicen. Si se mira atentamente a la estatua puedes ver la caricia del perdón rozando tu propia mentira. ¡Qué cosas ocurren en esta capital de ruinosas historias! Madrid se había despertado húmeda, deseosa de llorar lágrimas del cielo…. “

Pero la desidia que ciñe nuestra sociedad, a nuestros poderosos, a nuestros gobernantes, hace que no hayan comienzos bonitos para hoy. Hoy no, tengo demasiados conocidos que están sufriendo por culpa de unos desaprensivos que sólo saben justificarse y mirar hacia al lado que menos mierda salpique. Basta ya. Esto no tiene perdón.

Es sorprendente como cambia el sentido de una historia sustituyendo unas pocas palabras:

“En Madrid se respiraba el hedor propio de la más eminente corruptela. Políticos corruptos, banqueros, empresarios deshonestos, desaprensivos contratistas, inútiles consejeros, felices y despreocupados chupópteros de las familias nobles,…, todos acaramelados con el olor dulzón a billetes nuevos y pagarés al portador.

A la capital fui con la “esperanza”, acompañando a muchos amigos, divagando y viajando con la ilusión y los sueños. Mi pequeño saltamontes, la “esperanza”, a veces mi querido lazarillo. Entre los dos fuimos capaces de recordar miles de anécdotas que ni tan siquiera salieron de nuestros bolsillos, era la hilera de casas enguatadas de papel lo que nos hacía ver millones de arco iris en el cielo…Madrid estaba vestida de magia, …¡qué bonita estaba Madrid!

Cuando me adentré en la ciudad, en busca de un poco de inspiración, me encontré de soslayo, debo reconocer que intencionadamente, con el justo “Panteón” de los corruptos. Allí estaba yo, con mi futuro amarrado en mis sueños, ese amor que nunca me abandonará, mareando al mismísimo Congreso de los Diputados, dándole vueltas con nuestros besos al aire.., mi futuro y yo. Es cierto eso que dicen. Si se mira atentamente a los diputados puedes ver la caricia del perdón rozando tu propia mentira. ¡Qué cosas ocurren en esta capital de ruinosas historias! Madrid se había despertado húmeda, deseosa de llorar lágrimas del cielo….“

José Antonio Castro Cebrián

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2 comentarios en “La crónica

  1. Los políticos son unos especialistas en el engaño y la hipocresía. Sólo así se explica como cuando son descubiertos con las manos en la masa, y sabiéndose culpables, lo niegan todo y se inventan argumentos para zafarse de sus enredos. Lo peor de todo es que lo logran.Vemos impávidos flagrantes casos de corrupción en el PSOE, en el PP, en IU, en CIU, y en muchos otros partidos . En naciones más civilizadas, cuando se descubren malos manejos de los políticos se les echan o abandonan estos, y hasta se procede penalmente en su contra. Aquí no sucede. Por el contrario en España se fortalecen en su posición y tienen la desfachatez de buscar otros cargos públicos amparados en su posición de fortaleza, utilizan los partidos para premiar a sus miembros más “destacados”.Eso es lo que ocurre con los funcionarios de nuestro sistema político, sin importar el partido al que pertenezcan. Todos están cortados por la misma tijera. Están conscientes de que les conviene no pisar la cola de nadie, no vaya a ser que más adelante les pisen la propia.Hemos llegado al extremo de perder no sólo la capacidad de asombro ante los innumerables y vergonzosos casos de corrupción e impunidad, sino, peor aún, la capacidad de indignación. Nuestro sistema político está podrido, y no tiene remedio sino se actúa con firmeza. No se corregirá desde adentro, como muchas personas esperan. No hay forma de que ello ocurra porque los políticos y el sistema en el que se mueven son los más interesados en que todo siga igual.

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  2. Pingback: La crónica | Blog de José Antonio Castro Cebrián

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