Entremés: “La condición humana” de André Malraux

«La callejuela por donde caminaban –la primera de la ciudad china– era, a causa de la proximidad de las casas europeas, la de los comerciantes de animales. Todas las tiendas estaban cerradas: ni un animal fuera, ni un solo grito turbaba el silencio entre las llamadas de las sirenas y las últimas gotas que caían de los cuernos de los tejados en los charcos. Las bestias dormían. Entraron, después de haber llamado, en una de las tiendas: la de un comerciante de peces. Por única luz, una bujía colocada en una guindola se reflejaba en las vasijas fosforescentes, alineadas como las de Alí Baba y donde dormían, invisibles, los ilustres cípridos chinos.

–¿Mañana? –preguntó Kyo.

–Mañana; a la una.

En el fondo de la estancia, detrás de un mostrador, dormía, sobre su codo replegado, un personaje indistinto. Apenas había levantado la cabeza para responder. Aquel almacén era una de las ochenta pertenencias del Kuomintang por las que se transmitían las noticias.

–¿Oficial?

–Sí. El ejército está en Tcheng-Tcheu. Huelga general a las doce.

Sin que nada cambiase en la sombra; sin que el comerciante, adormilado en el fondo de su alvéolo, hiciese un movimiento, la superficie fosforescente de todas las vasijas comenzó a agitarse débilmente: blandas oleadas negras, concéntricas, se levantaban en silencio. El ruido de las voces despertaba a los peces. De nuevo se perdió, a lo lejos, una sirena.

Salieron y reanudaron la marcha. Otra vez por la avenida de las Dos Repúblicas.»

La condición humana («La Condition Humaine», André Malraux, 1933)

André MalrauxAndré Malraux nació en París el 3 de noviembre de 1901, en el seno de una próspera familia burguesa. El pronto abandono del hogar por parte del padre fue un hecho que le marcó para toda la vida, y le influenció de manera evidente en su trayectoria literaria, casi tanto como su experiencia como activista político y antibelicista. Se convirtió pronto en una de las personalidades europeas más combativas de la cultura antifascista, participando como voluntario en la Guerra Civil española, y en la II Guerra Mundial, donde fue capturado por los alemanes. “Los conquistadores” (1928), “La vía real “(1930) y “La condición humana” (Premio Goncourt, 1933), son obras inspiradas en la cultura asiática -aparte de estudiar en la Escuela de Lenguas Orientales de París, estuvo unos años trabajando como arqueólogo en Indochina-, “La época del desprecio” (1935) la creó tras un viaje a la Alemania de Hitler, “La esperanza” (1938), es un retrato de su vida como piloto de un escuadrón republicano… A parte de novelista, y funcionario público francés, Malraux fue un reputado arqueólogo y teórico del arte. Su “Psicología del arte” (1947-1949), se publicó en un solo volumen bajo el título “Las voces del silencio” (1951). “La Metamorfosis de los dioses” (1960) y “El triángulo negro” (1970) también tratan cuestiones referidas al arte. Su última obra fue “La corteza de roble: conversaciones con De Galle” (1972).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s